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Yo soy Sam (II)

En la parte I de este post había realizado especial incapie sobre mi forma de valorar la comunicación, o al menos una manera de comprenderla. En esta segunda parte deseo destacar, en el contexto del juicio, algo que se me antoja como una perversión en la forma de comprender un fenómeno y de abogar a favor o en contra de él. Me refiero al uso del lenguaje: no para aclarar, sino para simular una falsa luz.

Sobre el protagonista de la película, dije en el post pasado lo siguiente: "Sam no puede mentir, ni manipular, ni retorcer una frase: su discapacidad le impide repetir y hacer aquello que no entiende ni esté acorde con su emoción, gracias a lo cual la expresión de cada acto y oración presenta en sí misma una genuina integridad." Su forma de aproximarse al mundo devela ingenuidad y ausencia de prejuicios, es directa y muy medular. Destaco esto porque contrasta fuertemente con el discurso llevado por los abogados en aquel tribunal, para quienes retorcer el lenguaje desde la forma para adaptar el fondo de una situación o vivencia a su óptica y con ello pretender llegar a la "verdad", es considerado desde la praxis algo poco censurado. Veamos un ejemplo:









En esta sección del video, casi a la mitad, el abogado le pregunta:

Si usted quiere a su hija tanto como dice quererla y sé que la quiere, ¿no piensa que se merece algo mejor? ¿En el fondo de su corazón, no se cuestiona Ud. a diario? ¿No lo hace?

Esta acción no busca en Sam un cuestionamiento reflexivo que genere una comprensión más profunda de su relación con Lucy y que le ayude a mejorarla, es ante todo un acorralamiento y una forma de denigración. El razonamiento lineal de fondo que acompaña a este conjunto de preguntas es el siguiente: Yo tengo una discapacidad. Hay personas sin esa discapacidad. Por tanto, hay personas mejores que yo. Yo amo a Lucy. Lucy merece lo mejor. Yo no lo soy. Lucy debe irse alguien mejor.


Ahora bien, el punto es el siguiente: no se intenta compartir desde el alma, considerando la  propia humanidad y la del otro. Más bien basado en el prejuicio, la "expresión" se reduce a forzar el entendimiento al canal estrecho de una idea. En realidad, no hay comunicación. De esta manera, para demostrar (usando la forma, sin contacto real, sin verificación) que Sam es un padre inadecuado se apela a algo retorcido:  primero, basado en su amor por Lucy se le hace ver que merece lo mejor, para después llevarlo a concluir que él no es lo mejor. Y en este punto, la cede. ¿Observan el motivo? Primero te llevo a contactar una emoción real y fuerte, y desde allí te manipulo, porque tácitamente asumimos que la realidad se reduce a lo que la lógica puede comprender y disgregar en partes. Fíjense bien: si para él ella fuera sólo un objeto de posesión, o su necesidad de Lucy primara sobre cualquier otra cosa, este argumento no hubiera servido. La cede porque la quiere, sí, y también porque se le ha hecho ver que como persona es menos. En todo irrespeto se intenta destruir. ¿Aprecian cuan turbio es esto?

Esto que se da en un juicio es casi metáfora de muchos de los momentos de incomunicación. Resulta más importante imponer nuestro punto de vista -totalmente razonables, no nos cabe duda- que llegar al corazón del otro y aperturar el nuestro.


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Sorpresa en un Centro Comercial

El día 13 de noviembre del presente año, un grupo de personas -disfrazados de gente común- sorprendieron a su público con una pequeña sorpresita. Yo particularmente envidio a los que estuvieron allí :)

Saludos, y disfrútenlo mucho


Yo soy Sam (I)

Vi recientemente una película llamada Yo soy Sam (2001). No deseo dar largas explicaciones, sólo traer este fragmento y comentar de él una actitud o una forma de vivir. Empero, haré una pequeña sinopsis, para que pueda entenderse el argumento de lo que aquí se trata:

Sam es un hombre que presenta retardo mental, con el coeficiente intelectual de un niño de siete años. Desde su nacimiento, ha criado solo a su hija Lucy,  contando además con la ayuda de sus otros compañeros con discapacidad, así como de su vecina Annie, (quien, literalmente, no sale de su apartamento) . Al crecer, esta jovencita de siete años mostró tener una inteligencia superior al de su progenitor. Preocupados por su desarrollo intelectual, las autoridades estatales consideran retirarla de su custodia.Y en este video, se muestra la escena del juicio en donde el abogado acudador cuestiona su capacidad de ser padre.













Sam, intentando explicar por qué podría ser él mismo un buen padre, comienza con una línea profundamente conmovedora:

Yo he tenido mucho tiempo para pensar lo que significa ser un buen padre y se trata de ser constante, y se trata de paciencia, y se trata de escuchar, y se trata de fingir que se escucha inclusive cuando ya no se puede escuchar más. Y se trata de amor, como dijo ella.

Sin embargo, al incluir el nombre de Billy en su discurso, el argumento se torna extraño:

Billy tiene un hogar conmigo y yo hice lo mejor que pude y no soy un padre perfecto y a veces no tengo suficiente paciencia y me olvido que es tan sólo un niño pero construimos una vida juntos y nos queremos mutuamente. Y si usted destruye esto, eso será irrep...

Al no poder completar la frase, un amigo suyo lo ayuda. Irreparable es la palabra que busca, porque en todo momento ha estado citando un fragmento de la película Kramer vs. Kramer. Toda su declaración cayó porque en realidad estuvo utilizando las palabras de otro.

De la escena que he subido, éste es uno de los dos puntos que deseo destacar: el verdadero fondo de aquello que llamamos comunicación, de sus medios, de lo que significa hablar, y sobre todo escuchar. 

Yo percibo a Sam como un hombre capaz de registrar sus emociones y tener genuina empatía por otros. Empero, encuentro que su dificultad -al menos parcial- está a nivel de la forma: construir mediante palabras una línea argumental que aclare lo que ocurre dentro de él. Como comunicarse es una necesidad primordial en todo ser humano, ha logrado adaptarse a esto tomando para sí frases completamente construidas por alguien más. De esta forma, reconocer su emoción, escuchar las voces de otros, encontrar en ellas sus sentimientos para luego citarlos (sean éstas canciones, fragmentos de películas, comentarios de Annie, etc), se ha convertido en un hábito que tiene mucho de genuino arte y de refugio. En momentos de profunda inseguridad siempre acude a palabras prestadas: siempre existe un ser humano más hábil que él, que ha sido capaz de concluir la idea que él percibe pero apenas lograr esbozar. 

La reacción del juez y de los abogados (incluyendo aquélla que lo defiende) muestra hasta qué punto estas personas de gran coeficiente intelectual -y por supuesto, carentes de la profunda humildad de Annie- pueden ser -en ocasiones como éstas- verdaderos discapacitados del arte de escuchar. Sam utiliza ese fragmento de película no porque sea incapaz de comunicarse y comprender, sino porque realmente ha comprendido, y se está comunicando. Sam no puede mentir, ni manipular, ni retorcer una frase: su discapacidad le impide repetir y hacer aquello que no entiende ni esté acorde con su emoción, gracias a lo cual la expresión de cada acto y oración presenta en sí misma una genuina integridad. Aunque no le pertenezcan, las palabras que usa no están muertas ni carentes de sentido. 

Escuchar -como aproximación- es asumir el mensaje como un poema: íntegro en su forma-fondo, prescindiendo de aquello que hace ruido y permaneciendo con lo esencial. Es mostrar interés y respeto por el otro. Y estar dispuesto, realmente, a querer percibir la verdadera idea. 

Creo que más adelante seguiré con una parte II, relacionada con otro elemento que he dejado de mencionar. Mientras: saludos a todos.


Continúa: Yo Soy Sam (II)

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Quedarnos Quietos



Lo único que podemos hacer ahora,
ahora cuando las olas de nuestra ruina comienzan a golpearnos,
es contenernos.

Quedarnos quietos, y dejar ir el naufragio que somos,
que todo se vaya mientras las olas nos hace pedazos,
pero quedarnos quietos, y proteger
el mínimo grano de eso que ninguna ola puede llevarse,

ni aún la ola más masiva del destino.

Entre todos los despedazados restos de mí mismo,
quedarme quieto y esperar.
Porque la palabra es resurrección.
Y hasta el mar de los mares deberá restituir a sus muertos.



David Herbert Lawrence




En estos días me ha surgido desde adentro otra imagen similar a ésta. Bajo un sol hecho presencia, luz y testigo, vi cómo terminó por derrumbarse lo último que se encontraba de pie dentro de mí: piedra sobre piedra. El tiempo redondo se convirtió en ahora con un espacio llenado de contacto y desolación. Y entre aquellas ruinas, de repente la vi: observé una pequeña yerba floreciendo su única flor blanca, mostrándose con sencillez, coraje y purerza. Caí al suelo y lloré. Lloré ante ese tesoro. Me vi en ella, me inspiré en ella y respirando su espíritu levanté mis ojos con profunda paz. ***

Me recuerda, en cierto sentido, a la carta del Tarot Zen Osho Número 0: El Loco. La he posteado con anterioridad, si desea leerla, presione aquí.

Saludos a todos.


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Poeta Eugenio Montejo murió anoche en Valencia

Valencia, junio 4 (Yersey Arismendi Arocha).- El ensayista Eugenio Montejo falleció el día de ayer, en horas de la noche, en el Centro Policlínico Valencia (La Viña), donde permanecía recluido desde la semana pasada.

El poeta y ensayista venezolano, nacido en Caracas en 1938, se caracterizó por la rica gama textual y el gran dominio de las formas, constituyéndose en un gran representante de la poesía suramericana.

Publicó, entre otros, los libros: 'Elegos' en 1967, 'Muerte y memoria' en 1972, 'Algunas palabras' en 1977, 'Terredad' en 1978, 'Trópico absoluto' en 1982, y 'Alfabeto del mundo' en 1986. Es autor también de importantes ensayos, tales como, 'La ventana oblicua' en 1974, 'El taller blanco' en 1983, y 'El cuaderno de Blas Coll' en 1981.

Entre sus más recientes trabajos se encuentra su participación como fundador de la revista 'Azar Rey', co fundador de la Revista Poesía de la Universidad de Carabobo, que junto a la Universidad de los Andes le confirieron el doctorado Honoris Causa a este hombre de letras como un modesto homenaje a su trayectoria literaria.

También fungió como investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos 'Rómulo Gallegos' (Caracas). Colaboró de manera cercana con gran cantidad de revistas nacionales y extranjeras, trayectoria que le valió el Premio Nacional de Literatura en el año 1998.

Uno de sus poemas es citado en la película 21 gramos (2003), del director mexicano Alejandro González Iñárritu. Montejo recibió importantes galardones por su obra literaria y le sirvió inclusive en el campo diplomático como embajador en Lisboa durante varios años. En octubre de 2005 obtuvo el Premio 'Octavio Paz' de Poesía y Ensayo. Donde profirió su discurso 'Honor, Alegría y Responsabilidad', una semblanza de su vida artística.

Esta noticia sin duda enluta a medios culturales y universitarios, debido a la gran influencia por años cultivada por este gran artista que quedará como legado para generaciones futuras.

Fuente: Diario Notitarde

William Kentridge

Hola chicos, estoy de vuelta :)

Les traigo una pieza muy bonita de William Kentridge. Voy a comentarles de qué se trata: este señor es un artista sud-africano que ha realizado varias películas animadas. Lo lindo de su trabajo es lo siguiente: él comienza realizando un dibujo cuya imagen es fotografiada. Comienza entonces el proceso de borrado y de cambio, y a cada trazo diferente es fotografiado (o filmado). Entonces cada escena tiene un resultado único, porque no sólo se aprecia el movimiento que da el dibujo, sino que además se aprecia la trayectoria de las imágenes que se alteran. Aquí les traje un pequeño retazo para que lo observen y se refresquen en él.

Besos y hasta una próxima ocasión.


Amadeus (Milos Forman) IV

Viene de:    Parte I

Voy a seguir con la película de Amadeus: tengo al menos un asunto pendiente, y no desearía dejarlo a medio camino.

Esta frase "La nobleza en el hombre sólo aparece tras vivir y asimilar su propia bajeza, y no en la representación actoral de la bondad", no sólo parece pretenciosa, sino que además puede prestarse a malos entendidos. Salieri intentaba a su manera vivir el ideal del bien, pero en modo alguno se comportaba hipócritamente (antes de conocer a Mozart). Cuando se observó junto al Emperador enseñándole, realizando su sueño de dedicarse a la música, se vio a sí mismo como un enviado de Dios. Y en correspondencia al Supremo, nos cuenta: "Yo le honraba, era un modelo de virtud: no tocaba a las mujeres, trabajaba horas enseñando música -a veces de gratis, acudía a reuniones para ayudar a músicos pobres, trabajo, trabajo, trabajo... ésa era mi vida, y era maravillosa". Y en este actuar no se dio cuenta que se estaba momificando, porque rodeado de tanta aparente climax de virtud: ¿qué emoción verdaderamente profunda podría moverse dentro de él? Cualquier pacto sólo tiene carácter de vivo cuando es renovado cada cierto tiempo.

He aquí la aclaración dicha con otras palabras (lo que a su vez genera una nueva visión de lo mismo): cuando al fin llegamos a la culminación de un sueño, es hora de mirar todo lo que dejamos de lado y hacerlo nuestro también. Somos más que nuestros mejores anhelos.

Creo que lo dejaré así, al menos por los momentos. Es un tema difícil, y no quiero hablar por hablar.

Saludos a todos :)


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Amadeus (Milos Forman) III

Viene de:  Parte I

Vamos ahora con la tercera parte :)

En la sección anterior había culminado la reflexión Salieri con esta frase: "La nobleza en el hombre sólo aparece tras vivir y asimilar su propia bajeza, y no en la representación actoral de la bondad". Me gustaría ahondar en ella porque merece una explicación, pero será en otra momento. Ahora quisiera transmitirles un par de fragmentos hermosos que tiene mucho que ver con esta época navideña.

Empecemos con éste. En él se está estrenando una "polémica" ópera de Mozart: Las Bodas de Fígaro, y este extracto comienza con el final de su tercer acto, para pasar luego al final del cuarto. No tengo a mano ningún video con la versión subtitulada, así que les dejaré estas frases a continuación. Espero sepan acoplarlas con la pieza. Aquí va:


_____________________






Justo al terminar el ballet, Salieri comenta:

El tercer acto era atrevido, brillante. El cuarto... sorprendente.


En este punto, se comienza a escuchar la música nuevamente, y Salieri -consternado o conmovido- baja su cabeza y cubre parcialmente su cara con un pañuelo. Aparece su imagen en el teatro y mientras la escena del cuarto acto se desarrolla, Salieri agrega:

Observé a una mujer disfrazada de criada escuchar de su esposo las primeras palabras tiernas que le dirigía en muchos años, simplemente porque la confundía con otra persona... Escuché una música de auténtico perdón llenando el teatro, confiriendo a todos nosotros la perfecta absolución. Dios estaba cantando al mundo entero a través de ese hombrecillo, ya indetenible... con cada compás mi derrota se hacía cada vez más y más amarga...


En este punto Salieri deja de hablar y se escucha la obra en todo su esplendor. Pero el compositor vuelve a intervenir para decirnos:

Y luego, ¿sabes qué ocurrió? ¡Un milagro!


La cámara enfoca entonces al Emperador José II. Salieri continúa:

Con ese bostezo convertía mi derrota en victoria. Y Mozart tuvo suerte de que el emperador bostezara sólo una vez: con tres la ópera hubiera fracaso esa misma noche; con dos habría fracasado en una semana; con un bostezo el compositor aún podría tener...


Y cerrando la escena, Mozart completa la frase que Salieri dejó en el aire

¡Nueve representaciones! Nueve es todo lo que he conseguido ¡Y la han retirado!



_____________________



Obviando ese desdichado bostezo y todo lo que se derivó a partir de él, ésta es una escena tan preciosa... Con ese profundo dolor en el rostro de Salieri oculto en el pañuelo y esa música de perdón y absolución -como él mismo lo expresa- que le sigue después. Una pobre caricia para un alma afligida. Una caricia que no se supo apreciar.




Bien, está otra escena... aparentemente tiene poco que ver. Antes de explicarme, primero voy a mostrárselas:





Aquí estamos casi al final de la película: Mozart se encuentra en su cama débil, agotado, mortalmente enfermo, dictándole a Salieri su última obra: El Requiem. El fragmento reproducido es lacerante:


Confutatis

Confutatis maledictis,
Flammis acribus addictis.

Voca me cum benedictis.

Oro supplex et acclinis,
Cor contritum quasi cinis
Gere curam mei finis.
Rechazados, malditos
Condenados a las crueles llamas.

Llamame con los bienaventurados.

Te ruego suplicante y humilde,
Con el corazón hecho casi cenizas
Que me cuides en mi final.


Ante las puertas del infierno, la invocación de la salvación. Y en el fondo, el coche con su esposa e hijo, que apresurados tratan de llegar. Las figuras salvadoras que le dieron, a pesar de todo, una muerte más digna. A mí me resulta muy conmovedor.

Pero no es exactamente esto lo que quiero exponer. Justo al final de esta escena se produce un diálogo entre Salieri y ese Mozart enfermo, pálido:

Mozart: ¿Quieres descansar un poco?
Salieri: No, no me encuentro cansado.

Mozart
: Pararemos un momento, y luego acabaremos La Lacrimosa...
Salieri: Puedo seguir, ¡te lo aseguro!

Mozart
: ¿Te quedarás conmigo mientras duermo un rato?
Salieri: No voy a dejarte.

Mozart
: Siento vergüenza...
Salieri: ¿De qué?

Mozart
: Estaba loco... Creí que no te importaba mi obra... ni yo. Perdóname... Perdóname.


¿No es precioso este fragmento? ¿Les recuerda algo? Sé que no, porque sólo yo hago esta clase de asociaciones, jajaja. Pero igual "les refrescaré la memoria":

Observé a una mujer disfrazada de criada escuchar de su esposo las primeras palabras tiernas que le dirigía en muchos años, simplemente porque la confundía con otra persona...


Salieri, disfrazado de servidor, escuchaba de Mozart las primeras palabras cálidas dirigidas por primera vez en muchos años, simplemente porque creía encontrarse ante un alma diferente.

Y este momento supremo, "la voz de Dios cantando a través de ese hombrecillo" hubiera podido darle a ambos "la absolución perfecta"... si a su vez Salieri hubiera abierto su corazón. Pero no lo hizo.

Oro supplex et acclinis,
Cor contritum quasi cinis
Gere curam mei finis.
Te ruego suplicante y humilde,
Con el corazón hecho casi cenizas
Que me cuides en mi final.


Realmente: ¿Quién murió?


Continúa: Parte IV

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Amadeus (Milos Forman) II

Viene de: Parte I

Bueno, aquí voy con la segunda parte, un poco más seria.

Salieri tuvo un sueño y éste se cumplió. Su pasión por la música era una llama que ardía fuerte y aún niño fue lanzada a Dios como una plegaria, un canto hondo que se hizo alma al pedirle:


Señor... hazme un gran compositor. Déjame celebrar tu gloria por medio de la música y que me celebren a mí. Hazme famoso en el mundo, querido Dios. Hazme inmortal. Después de que muera deja que la gente me recuerde por lo que escribí. A cambio de eso te daré mi castidad, mi laboriosidad, mi profunda humildad a cada hora de mi vida. Amén.

Salieri creció en un pueblo humilde con un padre comerciante, y no obtuvo en aquel entonces quien lo apoyara en su incipiente talento. ¡Tan diferente al padre de Mozart, que educaba y exhibía a su hijo en cuanta corte real le fuera posible! Pero: ¿adivinen qué? Su plegaria fue escuchada: aquel pobre niño ignorado en algún pueblo de olvido llegó a convertirse en el compositor de cámara de José II, monarca de la gran capital de la música: Viena ¡Milagro! ¡Milagro! Y él respondió a este anhelo cumplido con profunda castidad y hondo trabajo.

Supo entonces que Mozart llegaría a Viena y daría allí un pequeño concierto. Era momento de conocerlo. Con tanto virtuosismo, algo en su rostro debía delatarse: una expresión noble, serena, quizá profunda, en fin, un algo que lo descubriera como un mensajero de Dios. ¿Quién entre tantos jóvenes podría ser?

El momento llegó, y este fragmento muestra qué ocurrió allí:





La fuerza de esta pieza reside en su paradoja. Por una parte, Salieri vive la música de Mozart hondamente, y se le observa en escena con delicada sorpresa, con un disfrute íntimo cuando dice (al propósito de la pieza de música): "El comienzo, simple... casi cómico. Nada más que ritmo. Fagotes, clarinetes, como guías de ondas oxidadas. Y de repente... arriba de ellas un oboe... una nota simple, suspendida, firme... hasta que entró un clarinete, la endulzó en una frase de tal deleite...". Pero desgraciada sorpresa, aquella obra magnífica en la que parecía escucharse la voz de Dios fue compuesta por esa "criatura vulgar de risa estúpida" que se arrastraba por el piso del Palacio al corretear a su prometida. Vaya situación incomprensible: "¿Por qué debía Dios escoger un niño obsceno como su instrumento?" Aquello no podía más que ser un accidente, un error.



Bien, dicho el relato, he aquí lo que en mí todo esto se deriva.

Toda paradoja crea un conflicto interno, o más exactamente: la irresolución de una paradoja interna nos puede petrificar entre dos polaridades aparentemente irreconciliables. Pero existe un punto en que una paradoja se transforma en una verdad significativa.

Aquella afirmación que reza: "no es posible bañarse dos veces en el mismo río" encarna una paradoja. En principio es un absurdo: el río Nilo es el río Nilo. Punto. Si fuera diferente en todo momento, jamás podría distinguirse de entre todos los demás. Pero cuando ampliamos nuestra visión vemos que ese río que identifico como el mismo a cada instante se renueva en su interior constantemente: ya no presenta las mismas aguas, y por eso a pesar de reconocerlo, no es el mismo. No sólo es él quien cambia: también nosotros cambiamos. Pasamos de ser niños a ser adolescentes, luego adultos, luego ancianos. A cada instante somos distintos, pero este "ser diferentes" está hilado entre sí por una estructura, una memoria que nos permite reconocernos en el espejo sin sufrir por ello fuertes crisis de identidad. Aclarado esto, piensen ahora en las "polaridades" amor-odio, profesión-hogar, realidad-fantasía, poder-humildad, hombre-mujer, profundo-superficial, etc., y encontrarán en sus propias vidas puntos aparentemente irreconciliables. Éstas son sus paradojas irresolutas.

En esta historia, la paradoja de Salieri pareciera ser la siguiente: Dios en su grandiosidad, sólo puede darse a conocer a través del mejor de sus hijos. Sin embargo, al hacerse voz a través de la música, escogió al más vulgar de ellos.

No es una paradoja "nueva", si bien conduce a Salieri a una verdadera crisis existencial. Para quienes vieron la película Jesús de Nazareth de Franco Zefirelli recordarán el rostro consternado de Pedro cuando Jesús dice a Mateo -recaudador de impuestos- que irá aquella noche a cenar a su casa. Parece incomprensible y doloroso que Dios -toda santidad- decidiera manchar su propio nombre al encontrarse con gente vil. En la casa de Mateo, Jesús narra la historia de El Hijo Pródigo y Pedro, que lo escuchaba desde un rincón de la puerta, se conmueve profundamente. Ahora Simón Pedro es capaz de entrar en la casa del pecador y ver en sus ojos a un igual, a un hermano. Dentro, la paradoja ha sido resuelta.

No hubo final feliz para Salieri, porque en su interior esta paradoja quedó eternamente desestructurada. ¿Por qué de entre todos los hombres Dios escogió el más obsceno para expresar lo más sublime? Expresamente: Si el goce de ser el elegido no estaba destinado a su persona, ¿por qué no encarnarlo en otro individuo que moralmente "lo superara"? ¿Por qué?

Quizá porque la nobleza en el hombre sólo aparece tras vivir y asimilar su propia bajeza, y no en la representación actoral de la bondad.



Bueno, voy a dejar esto hasta aquí. Me he extendido mucho y todavía queda bastante por comentar: me resulta prácticamente imposible completar una idea sin encontrar variantes interesantes de incluir. Quiero, antes de irme, darle un toque personal a este microensayo anterior.

No es fácil vivir nuestras propias parábolas. Yo particularmente me siento escindida entre el afecto y la soledad. Entre la envidia y la autoexpresión. Entre el deseo de un inmortal triunfalismo y la sencilla tarea de ser yo misma (a veces no sé bien qué quiero decir yo con esto). Entre tantas cosas. El tema que se expone en Amadeus es muy humano, y nos toca a cada uno en nuestros puntos más ciegos. ¿Podremos detenernos en algún instante a ver lo que no queremos ver, y oír lo que no deseamos oír?


Continúa: Parte III

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Amadeus (Milos Forman)

Recientemente he visto una deliciosa película llamada "Amadeus", cuya sinopsis podrán encontrar en la siguiente dirección: http://www.labutaca.net/52berlinale/amadeus1.htm. De cualquier forma haré mi propia introducción, e introduciré algunas reflexiones de esta producción cinematográfica, si mi flojera crónica no interfiere con este proceso.

Ciertamente es un film que refleja la vida de Mozart, pero esto debe tomarse con bastante precaución, puesto que muchos detalles han sido desvirtuados poderosamente con el fin de darle sentido a la trama real: la humana vivencia de la soberbia y de la envidia irresoluta ante un genio estrafalario.

Dicho sucintamente, parece poca cosa. Así que me extenderé con ejemplos. A partir de ahora: si usted no ha visto esta película, le recomiendo que se detenga y la compre, la alquile, la baje por Internet, la pida prestado, etc. Y después continúe. Otra advertencia más: no tengo la menor intención de escribir esto con un mínimo de orden. Creo que bastante lograré si al menos logro exteriorizar el 10% de lo que tengo en mi cabeza.

Ya hechos estos preámbulos, comencemos con un fragmento de película. Como nota introductoria, el emperador José II decide -influido por su fama- solicitar los servicios de Mozart al proponerle la realización de una ópera. Salieri, el compositor de cámara, decide escribir una pequeña pieza de bienvenida a Mozart. Justo en el momento precedente a este retazo de video, se ve a Salieri sensibilizado ante esta melodía que surgía entre sus dedos, y dándole gracias al Dios preso en el crucifijo de su cuarto, se dispone a escribirla. Y a continuación la escena que deseo mostrarles:






Este fragmento delicioso me lleva desde un disfrute musical a la carcajada pura. El gran y esperado Mozart se presenta como un hombre algo atolondrado, con un pobre sentido de elegancia, sinceridad infantil y un enorme caudal de espontaneidad (no sé, pero vaya que me encanta todo este paquete). Salieri contrasta por su aplomo y compostura, su buen gusto.


Como pudieron observar, la escena comienza con una pequeña pieza que Salieri compuso para darle la bienvenida a Mozart. Al final de este fragmento, este "mono amaestrado" (como le llama Salieri) hace mucho más que reproducirla de memoria (habiéndola escuchado sólo una vez): le brinda brillo, contenido y vida, y es tan sabroso escucharlo como verlo desplegarse en el piano, con esa euforia de quien disfruta intensamente de lo que está haciendo. El contraste final es francamente cómico: Mozart riéndose y Salieri, ya en su cuarto, con una verdadera cara de cañón, dándole hipócritamente las gracias al Señor. Estas clases de revelaciones le resultan muy poco agradables.

Por ahora dejaré esto, puesto que tengo ganas de dormir. Sin embargo, si desean escuchar cómo quedó aquella obra turca, aquí les dejo un fragmento de la misma. Saludos y hasta una próxima ocasión.






Continúa: Parte  II

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Burbuja

Azul



Autor: Francoise Frigola
Título: Big Bear Blue Flower
Técnica: Fotografía y arte digital
Página web: http://www.francoisefineartgallery.com/

Ma vie en rose


Existe una película extraña de
Alain Berliner llamada Ma vie en rose. El basamento es sencillo: un chico de siete años se siente niña. Para él la lógica de su situación es la siguiente: hubo un error de parte de Dios en eso de repartir los cromosomas, y en vez de llegarle una X, le llegó una Y. De modo que es un niño-niña.

Ser como se es y no entender por qué esto encarna tanto conflicto y hostilidad entre los demás compañeritos y adultos es el tema principal de la película. Los padres, que lo aman, tampoco saben cómo protegerlo (y protegerse) a la par de permitirle simultáneamente el desarrollo de su individualidad. El drama de ser marcadamente diferente está en no encontrar un lugar
establecido en el mundo. Éste aparecerá, en su momento.

Ansiedad




Autor: Edvard Munch
Título: Ansiedad
Año: 1894

La lección tras el dolor

En cada escalón, una forma superior de conciencia...




Autor
: Antonio Seijas
Título : Escaleras
Tomado de : En llave

El Barbero de Sevilla (Obertura)

Ah, esta pieza es genial :). Recuerdo haberla escuchado hasta el cansancio mientras estudiaba para cierto examen sobre una materia llamada Reproducción y Desarrollo Animal. Estuve en todo el quiz con la música dentro de mi cabeza jajaja. Por cierto, bajo esas noches de estudio me inspiré para cierto cuadro que luego pinté (y no pienso traer acá).

Esta música ha sido popularizada gracias a Bugs Bunny y sólo para que se diviertan un poco les subo las imágenes. Supongo que para muchos este tipo de caricaturas fueron el primer acercamiento a la música académica (¿y a que no adivinan?: ¡Para mí también!) Pero he de decir que el momento en el cual disfruté más de esta pieza fue en una presentación en el Aula Magna de la UCV, en el año 1999, creo. La emoción no puede reducirse fácilmente a palabras, y en esta ocasión ni siquiera haré el intento. Les traigo esta pieza, esperando la sepan disfrutar. Así que carente de inspiración me despido así: sin más ni más.

Saludos :)


Cansancio



Silvia de Bernardi
El Cansancio
Óleo 100 x 100

Nieve

Diana Cazadora (Arturo Michelena)

Tenía la intención de dejar una pintura de Arturo Michelena que me ha gustado mucho desde siempre: se llama "La última cena", y se encuentra inconclusa. Pero no termino de hallarla en la red. Como he desistido de su búsqueda, en su lugar dejo otra de título "Diana Cazadora". Tiene un carácter pronunciadamente diferente a mi idea inicial... pero es una obra que también llama la atención. Así que por los momentos, dejaré esta pintura y me despediré.


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